Masaje prenatal: cuándo sí, cuándo no y cómo es la sesión

El embarazo carga la espalda baja, la cadera y las piernas. El masaje prenatal ayuda con eso, pero tiene reglas claras — empezando por la autorización de tu médico.

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Durante el embarazo el cuerpo cambia semana a semana: aumenta el peso, se desplaza el centro de gravedad y la curva lumbar se acentúa. El resultado más común es una espalda baja cargada, cadera molesta y piernas cansadas. El masaje prenatal está pensado exactamente para eso.

Lo primero: pregúntale a tu médico

Esto no es una formalidad. Hay situaciones en las que el masaje no corresponde —embarazo de riesgo, presión alta, sangrado, indicación de reposo— y solo tu médico puede evaluarlas. Consúltalo antes de reservar y cuéntanos cualquier indicación que te haya dado.

Lo habitual es que se autorice a partir del segundo trimestre, pero la referencia siempre es tu especialista, no una regla general de internet.

Cómo es la sesión

Se trabaja en posición lateral, con cojines de soporte que sostienen la barriga, la pierna de arriba y la cabeza. No boca abajo, y no boca arriba de forma prolongada.

La presión es suave y constante, con foco en lumbares, cadera, piernas y hombros. Se evitan las zonas y maniobras que no corresponden en gestación. Y el ritmo lo marcas tú: si necesitas cambiar de posición, sentarte, ir al baño o parar un momento, se hace sin problema.

Detalles prácticos

  • Usamos productos sin aroma fuerte: el olfato suele estar mucho más sensible.
  • La sesión dura una hora, y se puede acortar si te resulta largo.
  • Puedes venir acompañada; quien te acompañe espera en recepción o reserva su propia sesión en paralelo.
  • Está disponible en paquete de 2 sesiones por S/ 128.

¿Te quedó alguna duda? Escríbenos y te orientamos sin compromiso.

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